
Jorge Robledo nació en Úbeda, provincia de Andalucía; venía de una familia noble. Zarpó desde España en el año de 1528 rumbo a México y después se enlistó con los ejércitos que Pizarro llevaría al Perú para conquistarla. Luego de que dicha acción saliera victoriosa, obtuvo el título de Marqués y se dispuso a la orden del Capitán Sebastián Belalcázar. En 1537, Robledo actuaba como alcalde de Cali cuando se produjo un encuentro con Lorenzo de Aldana quien le otorgó el título de Capitán a Jorge robledo.
Salió el Capitán Robledo desde Cali hacia el norte por orden de Lorenzo de Aldana que era Teniente de Belalcázar con unos cartagineses que habían llegado del norte en la fracasada expedición del Licenciado Vadillo. La instrucción tenía por objetivo fundar y poblar villas y ciudades en tierras que había descubierto inicialmente el Capitán Belalcázar en la banda oriental del Río Cauca.
En Agosto de 1539, Robledo funda SANTA ANA en nombre del Marqués Francisco Pizarro y cumpliendo órdenes de Lorenzo de Aldana se le añade DE LOS CABALLEROS; posteriormente debido al uso común entre los indígenas de la palabra “ancer” que significaba sal, se empezó a llamar Anserma. Dejando asentadas las cosas en la Villa de Anserma, salió de allí en los últimos meses del mismo año con menos de 100 soldados a pie y en caballo para descubrir y poblar más tierras hacia el norte.
Después de haber tenido enfrentamientos en las provincias de Pozo y haber salido victoriosos los españoles, llega el Capitán Robledo a la Provincia de Arma y allí los indios se retiran y son perseguidos por las tropas españolas hasta la Provincia Quimbaya.
El cronista de Indias, Fray Pedro Simón relata lo siguiente: “(…) donde los Caciques y principales Quimbayas, gente viciosa y regalona, dieron a Jorge Robledo grandes y principales joyas de oro, y en especial el mayor Cacique llamado Tucurrumbí que le presentó un vaso que pesaba más de setecientos castellanos, y otros menores, y piezas muy ricas y menudas; de lo cual también traían los otros señores de menor talla, y aún los indios comunes; todo lo cual se aplicaba el Capitán, para sí sin más razón que quererlo hacer (…)”. (Academia Caldense de Historia, 2007).
Decide entonces fundar Cartago en el año de 1540 en tierras de los indios Quimbayas. Allí el suelo era fértil y regado por numerosas quebradas y ciénagas de buenas aguas. Los Quimbayas señalaban estas tierras como “tierra templada y fértil”.
Según Frey Jerónimo D’Escobar “es el temple de este lugar (Cartago) maravilloso, ni es frio ni caliente, viven en él los españoles muy sanos… y mientras más llueve, más sanidad”. (Friede, 1963, pág. 15)
Estando Robledo en Cartago, recibe orden de Belalcázar para que siguiera explorando hacia el norte de la Provincia Quimbaya, llegando a finales de 1541 a fundar la ciudad de Antioquia (Santa Fé de Antioquia).
De encuentro amistoso a rebelión indígena
En 1542 surgió una rebelión en la ciudad de Cartago, puesto que los Quimbayas no habían presentado oposición alguna frente a la llegada de Robledo, este los entregó a encomiendas, sin embargo, para este año la relaciones se tornaron conflictivas en parte por el abuso que recibían por Miguel Muñoz que se desempeñaba como Teniente en Cartago. Por esta rebelión se desencadenaron muertes de españoles, indios de servicio y negros esclavos.
Las principales tácticas militares utilizadas por los indígenas en esta rebelión fueron el poder eliminar mujeres espías que servían a los españoles, las “juntas de guerra” que buscaban la unanimidad entre los indígenas y la preparación de ataques sorpresa hacia los españoles. (Valencia & Zuluaga, Historia Regional del Valle del Cauca, 1992)
Esta rebelión fue reprimida por Belalcázar que decidió entonces repartir las encomiendas entre sus amigos, logrando así colocar personas de su lado en un territorio que no había conquistado y dividir y debilitar a los étnicos para evitar futuras rebeliones.
Muerte de Robledo
Lo que desencadenaría la muerte del Mariscal tuvo razón principal en las relaciones deterioradas entre él y Sebastián Belalcázar. Se dice que todo empezó por el hecho de que Robledo otorgara reconocimiento a Andagoya y las múltiples fundaciones que había realizado en lo que hoy se consideran el Eje Cafetero y Antioquia, y que este no reconociera la autoridad de Belalcázar.
Después de fundar Antioquia, Robledo solicitó al Cabildo que le diera hombres para retornar hacia Anserma y Cartago donde estaban sus propiedades, pero no se le concedió. Ante esto Robledo decidió tomar una ruta alterna que lo llevaría por Buenaventura hasta Cali y posteriormente a Anserma, sin embargo, al llegar a San Sebastián de Urabá fue apresado y expropiado de sus pertenencias. Decidió viajar hacia España en 1542, y allí su Majestad falló a su favor y le otorgó el título de Mariscal; ordenó también que le fueran devueltas sus pertenencias y se le otorgó un Escudo de Armas.
Regresa en el año de 1546, desposado con Doña María Carvajal. Su retorno implicaba que Sebastián Belalcázar lo reconociera como su Capitán General dentro de la Gobernación de Popayán, pero este no aceptó el nombramiento.
Habiendo llegado Robledo, fue reconocido como Gobernador en el Cabildo de Antioquia y emprendió su viaje hacia el sur, llegando a Arma y posteriormente a Caramanta, Anserma y Cartago donde no lo reconocieron como Gobernador y en cambio confirmaron su fidelidad a Belalcázar.
Robledo envió entonces sus últimos emisarios donde Belalcázar pero este los apresó para que no le advirtieran sobre la proximidad de sus tropas. Robledo se había retirado hacia el territorio que corresponde hoy al municipio de Pácora para esperar las tropas de Belalcázar, pero cuando este llegó se desencadenó una lucha desigual pues Robledo contaba solo con 70 hombres frente a 150 soldados que acompañaban a Sebastián. Luego de varios días de combate Belalcázar capturó a Robledo en la noche del primero de Octubre de 1546 y cuatro días después fue ejecutado a “Garrote vil”* que significaba la decapitación
Según el historiador Víctor Zuluaga, Robledo corrió una suerte similar a la de sus compañeros de aventura: Pizarro murió en Perú, Heredia fue destituido por Valdillo y este a su vez fue puesto bajo prisión por Belalcázar; Sebastián Belalcázar fue condenado a muerte por un Juez de Residencia y Oidor Real Briceño que era delegado de la Corona, Pedro de Añasco ultimado por la Cacica Gaitana** después de que este asesinara a su hijo ante sus propios ojos; y por último Pascual de Andagoya que fue desposeído por Belalcázar.
Lo anterior se traduce en que las luchas en el periodo de la conquista, no solo eran entre españoles e indígenas, si no que existían disputas entre los mismos conquistadores por territorio, poder y mérito.
- El Garrote vil consistía es un aro de hierro sujeto a un soporte fijo, que se giraba y quebraba la vértebra cervical del preso que era amarrado y encapuchado.
** Heroína y líder indígena colombiana del siglo XVI.
Referencias
Academia Caldense de Historia. (2007). Caldas en las Crónicas de Indias. Manizales: Editorial Manigraf.
Friede, J. (1963). Los Quimbayas bajo la dominación española. Bogotá: TALLERES GRÁFICOS DEL BANCO DE LA REPÚBLICA.
Montoya, L. G. (2003). Historia de Anserma: Encuentro entre dos culturas: Los Ansermar y los Españoles. Anserma: Alcaldía Municipal de Anserma, Caldas.
Valencia, A. (1991). Resistencia indigena a la colonización
española. Cali: Ediciones Universidad del Valle.
Valencia, A., & Zuluaga, F. (1992). Historia Regional del Valle del Cauca. Santiago de Cali: Ediciones Universidad del Valle.
Zuluaga Gómez, V. (2002). Historia de cartago la antigua provincia de Popayán. Pereira: Gráficas Buda LTDA.
Dirección y asesoría histórica:
Betty Valencia-Jefe Archivo Histórico.
Diagramación y redacción:
Luisa Silva – Auxiliar administrativo.
Textos de apoyo:
Fray Pedro Simón: Noticias Históricas de la conquista de Tierra Firme en las indias occidentales.